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sábado, 14 de mayo de 2011

Estamos "INFOXICADOS"...?

A veces me dan ganas de desconectarme de todo.
Entonces cierro mi notebook, apago la tele, pongo el celular en modo silencio, y miro las montañas por mi ventana, desde la penumbra, con un disco de Sara Vaughan sonando bajito.
Me preparo un café despacio, oliendo su aroma, y me siento a leer algo de literatura.
Son momentos que disfruto mucho, mucho.
Pero a los que me cuesta un poco llegar.
"Desenchufarme" no es tan fácil, cierta deformación profesional me empuja casi compulsivamente al zapping informático por las páginas de unos veinte medios de comunicación, entre locales, nacionales e internacionales cada día.
Consulto diariamente cuatro cuentas de correo electrónico (las otras de vez en cuando), paso largos ratos en Facebook y en Twitter (en esta última red soy más que nada "lurker", es decir, una voyeur que participa poco), y dejo para visitar muy de vez en cuando las otras redes en las que me he inscripto antes que en estas últimas, que son las que en definitiva van quedando.
Es mucho tiempo, demasiada información.
Y sé que soy moderada en comparación a otras personas que conozco.
A dónde nos lleva ésto?
Yo fluyo según mis ganas. Aún no me pesa (y creo que no me pesará nunca), apagar todo y hacer cualquier otra cosa.
No me angustio cuando se corta la luz.
Ni me quita el sueño olvidarme el celular.
Prefiero las series, documentales y películas a los canales de noticias.
Sin embargo, todo eso forma parte de mi vida desde que despierto.
Y me cuesta dormir sin el sonido y el resplandor del televisor encendido, aunque no lo mire.
De hecho, más de una vez, lo enciendo para dormir.
En el silencio lleno de sonidos de una noche de campo, por ejemplo, me cuesta muchísimo más conciliar el sueño.
Cosas de estos tiempos, que a muchos nos pasan.
Me gustó esta nota publicada en el diario El País, que habla de todo esto.
Yo creo que estoy un poco "Infoxicada".
Y ustedes?

Atentos a todo... y a nada
(Por Sergio Fanjul  para El País)
'E-mails', redes sociales, el móvil... Recibimos una sobredosis de información que no es fácil procesar. La 'infoxicación' empeora la capacidad analítica, aumenta la ansiedad y conduce a decisiones erróneas
Recuerden cuando el mundo era (un poco) más tranquilo. Solo había un par de canales de televisión. Las cartas postales cuidadosamente manuscritas tardaban días o semanas en ir de una mano a otra. Los periódicos contaban lo que había pasado ayer. Y a los amigos los veíamos de tarde en tarde alrededor de la mesa de algún bar. Ahora, en cambio, vivimos en mitad de una avalancha. El acelerón de la tecnología ha provocado que la información nos bombardeé a discreción, sin piedad y en todas direcciones, y que el contacto con el prójimo se haga constante e instantáneo gracias al teléfono móvil, el e-mail y las redes sociales. Si antes mirábamos el mundo a través de la ventana, ahora miles de ventanas que se abren simultáneas y meten el mundo en nuestro ordenador. Esta nueva forma de existencia, hiperconectada e instantánea, tiene sus ventajas, claro está, pero también sus desventajas. El estrés, la ansiedad informativa, la confusión, la superficialidad o la falta de atención son algunos de ellos. "Infoxicación" lo llama el físico Alfons Cornellá, fundador de la consultora sobre nuevas tendencias Infonomía, un neologismo que mezcla la información y la intoxicación. Se produce cuando la información recibida es mucho mayor que la que somos capaces de procesar, con consecuencias negativas
"En el momento en que aun no has acabado de digerir algo, ya te está llegando otra cosa", dice Cornellá, "la entrada constante de información, en un mundo always on (siempre encendido), te lleva a no tratar ninguna información en profundidad. Cuando la información es demasiada todo es lectura interruptus. El fenómeno se desboca cuando todos pasamos a ser productores de información, y cuando los instrumentos para producirla son mejores que los instrumentos para organizarla y buscarla. Todos sabemos usar un procesador de texto, pero pocos saben buscar información de calidad con criterio". En efecto, hoy día la actividad es frenética: "Se calcula que entre el nacimiento de la escritura y el año 2003 se crearon cinco exaby­tes (billones de megabytes de información). Pues bien, esa cantidad de información se crea ahora cada dos días", informa el especialista en redes David de Ugarte. "La posibilidad de emitir información codificada se ha ido democratizando: primero como escritura, luego como imagen, etcétera. Piensa cuánta gente podía escribir un texto a principios del siglo XIX, o cuanta hacer una foto a principios del XX... Y compáralo con hoy".
Una información que, además, salta de un lugar a otro como pulgas en una sábana: en España se envían 563 millones de correos al día, según la consultora Contactlab, y cada español recibe, de media, unos 23 correos diarios que debe gestionar (en algunos casos llegan a cientos), y que ahora, además de en el ordenador, también recibimos en nuestros smart­phones (teléfonos inteligentes). Y eso sin contar lo que se cuela a través de redes sociales como Facebook y Twitter. Según la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), el 37% de los españoles se conecta entre 10 y 30 horas semanales. El 9% lo hace más de sesenta horas. Cada vez pasamos más tiempo en este mundo de los unos y ceros y menos en el de la carne y los huesos: "Las horas dedicadas diariamente al uso de aparatos electrónicos prácticamente se ha duplicado desde 1987, mientas que la interacción cara a cara caía desde unas seis horas a poco más de dos", según explica José Antonio Redondo en su libro sobre redes sociales Socialnets (Península).
Y todo esto cansa a la mente. El psicólogo David Lewis creó el concepto de Síndrome de Fatiga Informativa, en su informe Dying for information? (¿Muriendo por la información?) elaborado para la agencia Reuters. Se da en personas que tienen que lidiar con toneladas de información procedente de libros, periódicos, faxes, correos electrónicos, etcétera, y que, según Lewis, provoca la parálisis de la capacidad analítica, ansiedad y dudas, y conduce a malas decisiones y conclusiones erróneas. Dos tercios de los 1.300 profesionales entrevistados por Reuters achacaron al estrés producido por manejar altos flujos de información daños en sus relaciones personales, baja satisfacción laboral y tensión con sus colegas. "El exceso es más perjudicial que provechoso", opina Jorge Franganillo, profesor de Información y Documentación de la Universidad de Barcelona.
"Durante siglos hemos asociado más información a más libertad. Sin embargo, hoy día, no por tener más donde elegir tenemos más libertad ni estamos más satisfechos. La información es imprescindible en la vida moderna, pero en exceso es asfixiante y resulta difícil de procesar. Al final, más es menos". Nos puede incluso hacer menos productivos, como observó el psicólogo británico Amir Khaki, de AK Consulting, estudiando el comportamiento de un grupo de ejecutivos: la consulta continua de la BlackBerry aumenta el estrés y reduce la productividad. Uno de los sujetos del estudio tardaba el triple de tiempo en rellenar impresos comunes por la constante distracción de su teléfono inteligente. "La presión que provoca la sobrecarga informativa retrasa decisiones importantes o hace que se tomen medidas sin la suficiente reflexión. Y causa también una fricción informativa que dispersa la atención y aumenta la fatiga. La energía física e intelectual que consumimos para obtener la información correcta se desperdicia si no hacemos algo útil con ella", dice Franganillo. Y, por mucho tiempo que invirtamos, siempre tenemos la impresión de que se nos está escapando algo. "Esta sobreabundancia hace que pocos elementos de entre todo ese mar resalten y queden fijados a nuestra memoria, que hoy se encuentra medio perdida al no poder atar datos con situaciones y lugares concretos.Muchas cosas pasan desapercibidas, miradas sin ser vista", dice Roberto Balaguer, psicólogo especialista en Internet.
Superficialidad
La superficialidad es otra de las posibles consecuencias del maremagno actual, como señala el autor Nicholas Carr en su libro Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus), de reciente aparición. Carr, licenciado en Literatura, advirtió que su capacidad de concentración en la lectura de textos largos era cada vez menor. La causa: su actividad multitarea, atento a la vez a la web, el Twitter, el teléfono, el Skype, el Facebook... "Internet nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola cosa", declaró en una entrevista a Bárbara Celis en EL PAÍS. "La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan". Por supuesto, Carr cerró sus perfiles en las redes sociales.
No todos son tan pesimistas. "Mi hijo juega mucho al Call of Duty (un frenético videojuego bélico). Puedo pensar que está perdiendo el tiempo, o incluso que está enganchado, o pensar que se está preparando para un nuevo mundo donde los estímulos serán mayores, y la información más cambiante. El mundo que viene probablemente sea más parecido a Call of Duty que a Guerra y paz", opina Xabier Carbonell, profesor de Psicología en la Universidad Ramón Llull. "No creo que sea un problema, sino cuestión de aprendizaje. Fíjate, mi madre me decía '¿cómo puedes estudiar con la radio puesta?'. Y compáralo con todo lo que hay ahora... La tecnología está produciendo un cambio cognitivo importante". Cada vez somos más multitarea y esto es irreversible. "Son las habilidades que, por otro lado, cada vez valora más el mercado laboral: empleados que tengan esa habilidad de gestionar en contextos de saturación de información", coincide Fernando Garrido, del Observatorio para la Cibersociedad. ¿Cómo gestionar esta cantidad ingente de información? La respuesta es obvia: tomándonoslo con calma. Desconectándonos un rato: apagar el ordenador, la televisión, silenciar el teléfono.
Ahondar en el trato humano y pausado. Adoptar un hobby alejado de los gadgets tecnológicos. Salir a la calle. "Algunos médicos han indicado las siestas como una manera de contrarrestar la neblina digital de la sobreinformación", sugiere Balaguer. "No dedicarse a leer y contestar el correo en cualquier momento, sino solo a determinadas horas de la jornada laboral, de manera que sea una parte de tu agenda y no te interrumpa constantemente", recomienda Redondo. Y eligiendo solo lo provechoso. "La avalancha de información que se puede gestionar mejor si establecemos prioridades. Hemos de tener claro qué temas nos interesan, centrar la atención en pocas áreas y procurar que sean lo bastante concretas. No se puede pretender estar al día de muchos temas o de temas demasiado amplios: ya en 1550 el teólogo Juan Calvino se quejaba de que había tantos libros que ni siquiera tenía tiempo de leer los títulos", dice Franganillo. Como apunta Cornellá: "Hay que escoger muy bien las fuentes de información. Dedicar parte del mejor tiempo del día a la información de calidad. Cuanta más de esta manejas, más capaz eres de discriminar que lo que tienes delante es pura basura. La buena información, la relevante, desinfoxica".
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lunes, 9 de mayo de 2011

2012: ESPERANZA

Maravilloso video para compartir, en estos tiempos de energías contradictorias.
Espero que a los visitantes de La Guarida les guste tanto como a mí.
En otros posts anteriores encontrarán más información de algunos de los temas aquí tratados, por ejemplo, la enorme fuerza energética del corazón, pirámides perdidas, interesantes teorías sobre los polos planetarios o las tormentas solares, o el 2012.
Este video reune algunos de esas reflexiones y presenta, como opción, la mejor: ESPERANZA. 



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sábado, 19 de febrero de 2011

Alergia o suciedad?

Alguno de ustedes sufre de alergias?
Yo sí.
Determinadas épocas del año, algunas flores, picaduras...
Nada muy grave, por suerte.
Pero para algunos, el mundo exterior es una amenaza constante, y no por la delincuencia, o el tráfico, sino, simplemente, por estar en él.
Comparto con ustedes este interesante artículo de la revista BBC Focus.

Es mejor ser más sucios

¿Es la obsesión del mundo moderno con la higiene responsable de la epidemia global de alergias?
El periodista Dan Cossins investigó, para la revista de la BBC Focus, hasta qué punto los hábitos de limpieza están confundiendo al sistema inmunológico y lo están desarmando.
Una epidemia se está extendiendo por el mundo occidental: Los síntomas varían: estornudos, hinchazón de los ojos, problemas para respirar y erupciones cutáneas.
Las personas que viven en las ciudades son más propensas a padecer alergias.
La enfermedad con frecuencia causa debilitamiento y puede llegar a ser fatal. Pero las causas parecen ser elementos inofensivos como el polen y el maní.
No se trata de un escenario ficticio. Está pasando aquí y ahora. El incremento inexorable de las alergias es real y se están convirtiendo en una amenaza seria para la salud de las futuras generaciones.
Hace un siglo esos problemas no existían. Ahora, en algunas partes del mundo, las alergias afectan a un tercio de los adultos y a casi la mitad de los niños.
De acuerdo con estudios científicos, las alergias se están volviendo cada vez más severas. Si su propagación continúa a este ritmo, podría convertirse en uno de los principales desafíos médicos del próximo siglo.
La pregunta clave es: ¿por qué se están alterando tanto nuestros cuerpos?
La culpa, se sospecha desde hace varios años, parece ser de la obsesión por la higiene.
Obsesionados
Expertos en inmunología revelan que precisamente el cada vez más reducido contacto con bacterias y parásitos está afectando la capacidad del sistema inmunológico de autorregularse.
Expertos aseguran que muchas personas en Occidente se han vuelto menos resistentes a factores alérgicos.
Las respuestas inmunes que se desarrollaron ante la presencia de ciertos microbios se han desquiciado por su ausencia. Como resultado, las defensas del cuerpo se han vuelto peligrosamente hipersensibles a elementos como el polvo, las mascotas y la comida.
Y no se trata sólo de alergias. "La misma disfunción es también responsable de otras enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico, incluyendo tres formas de diabetes tipo 1, enfermedades inflamatorias del intestino y la esclerosis múltiple", señala Guy Delespesse, director del laboratorio para la investigación de las alergias de la Universidad de Montreal. "Eso es un gran problema", indica el experto.
¿Demasiado limpios?
La incidencia de esas enfermedades ha aumentado exponencialmente. En 1980, sólo 10% de la población occidental sufría de alergias.
Hoy, la proporción supera 30% y, de acuerdo con predicciones de la Red Global de Alergía y Asma (Global Allergy and Asthma Network), en 2015, la mitad de la población mundial padecerá de alergias.
Un grupo de expertos señaló recientemente al periódico The Times que estamos "en medio de una epidemia de alergia".
¿A quién hay que culpar?
Las alergias tienen un fuerte componente hereditario, pero su rápido aumento y su peculiar propagación sugieren que hay factores ambientales que están interviniendo.
Mientras que en los países en vías de desarrollo las alergias son poco comunes, en Occidente son más frecuentes. En las naciones ricas, las alergias son mucho más comunes en ciudades que en áreas rurales.
"Toda la evidencia epidemiológica señala que la rápida modificación del ambiente en los países industrializados tiene una cuota de responsabilidad en el dramático incremento de las alergias", afirma Delespesse.
Pero, la pregunta es ¿cómo?
Sistemas inactivos
Se han dado muchas explicaciones, desde una creciente exposición a elementos desencadenantes de alergias que se pueden encontrar en las alfombras de las casas y en las ciudades contaminadas hasta cambios en la alimentación, la obesidad y variaciones en los patrones de lactancia.
Ahora, muchos son alérgicos a alimentos inofensivos.
La teoría a la que ha ganado mayor credibilidad es a la "hipótesis de la higiene", que data de 1989.
Tras observar que las alergias eran menos frecuentes entre las personas que tuvieron enfermedades graves durante su infancia, el epidemiólogo David Strachan, del Hospital Universitario San Jorge (St George’s Hospital Medical School) de Londres, argumentó que los sistemas inmunológicos modernos no están preparados debido a la reducción de infecciones graves en la infancia.
El fundamento teórico es que si una persona no sufrió de infecciones serias durante la infancia, carece de suficientes células Th1, un tipo de células del sistema inmunológico que atacan las infecciones, es decir, que protegen al organismo.
La escasez de esas células afecta el balance requerido en nuestro cuerpo y provoca que se reproduzcan sin control otras células llamadas Th2.
Los científicos tratan de esclarecer cómo los cambios en el ambiente afectan nuestra reacción al entorno.
En otras palabras, gracias al estilo de vida antiséptico, el sistema inmunológico se vuelve ocioso, no madura apropiadamente y ataca moléculas extrañas inofensivas, creando toda clase de reacciones autodestructivas.
En 1995, el descubrimiento de las células regulatorias T -un tipo de células que se especializan en frenar las células que atacan las infecciones- revolucionó la forma en que entendemos las defensas del cuerpo.
"El sistema inmunológico se mantiene constantemente frenado por la células regulatorias T, que asumen el control (del sistema)", explica el doctor Graham Rook, profesor de Microbiología Médica del Colegio Universitario de Londres (University College).
"Lo que realmente está pasando con las alergias es que se trata de un problema de inmunoregulación", señala el experto.
"Viejos amigos"
Varios estudios han demostrado que es, de hecho, la exposición a microorganismos inofensivos (o "viejos amigos", como los llama Rook), y no las enfermedades, lo que determina cuán preparado está nuestro sistema inmunológico para regular su altamente agresiva naturaleza.
El exceso de limpieza puede afectar la eficiencia del sistema inmunológico.
Rook ha demostrado con sus pruebas de laboratorio que ratones con alergias respiratorias se recuperan mejor cuando son tratados con Mycobacterium vaccae), una bacteria inofensiva que se encuentra en el lodo.
Esos estudios también sugieren que el cambio hacia un estilo de vida antibacterial podría haber causado la interrupción en el desarrollo inmunológico, aislando al cuerpo de esos microbios "amistosos".
"Los microorganismos con los que evolucionamos, mucho tiempo antes de que comenzáramos con este moderno estilo de vida, se convirtieron en una parte crucial de nuestra fisiología", señala Rook.
"En este estado de 'dependencia evolutiva', los microbios asumieron el rol de conectar las vías regulatorias que permiten que nuestro sistema inmunológico funcione como debiera. Sin el contacto con esos microbios, nuestro sistema inmunológico ataca moléculas inocuas".
Rook llama esta nueva hipótesis "mecanismo de los viejos amigos", otros la denominan "teoría de la exposición microbiana".
Independientemente de su nombre, el paso siguiente es identificar cuáles microbios son los responsables de "educar" al sistema inmunológico.
Para ese fin, los inmunólogos se están enfocando en microbios con los que las personas tenían contacto diariamente, cuando bebíamos de los arroyos y trabajábamos la tierra en medio de los animales.
Después de todo, fue en ese ambiente en el que nuestros mecanismos de defensa evolucionaron.
Secretos microbianos
Una serie de estudios llevados a cabo por la doctora Erika von Mutius, directora del departamento del Asma y la Alergia de la Universidad de Munich, demostró que un grupo de niños que creció en granjas tuvo muchas menos probabilidades de desarrollar alergias que otro grupo de niños que creció en áreas urbanas.
Estudios demuestran que las alergias podrían multiplicarse en los próximos años.
"Los estudios llevados a cabo en las granjas muestran que debe haber una combinación de factores, algunos probablemente microbianos –como las heces de animales, el polvo de la hierba o la leche sin pasteurizar- que nos protegen contra los problemas de regulación inmunológica", dice Rook.  "Pero es muy difícil aislar los que hacen la contribución más efectiva".
Entre tanto, el doctor Bengt Bjorksten, profesor de Pediatría y Prevención de Alergia del Instituto Karolinska de Estocolmo, se está concentrando en analizar la superficie del intestino, donde se acumula una sorprendente diversidad de vida microbiana.
Bjorksten comparó los microbios intestinales de bebés de Suecia, donde las tasas de alergia son altas, y los de bebés de Estonia, donde las condiciones sanitarias no son tan estrictas como en la vecina Suecia, y donde las tasas de alergia son más bajas.
El experto reveló interesantes cambios en la ecología intestinal.
A diferencia de los bebés suecos, los bebés de Estonia fueron colonizados con mayor rapidez por una amplia gama de microbios. Lo que sugiere que la diversidad microbiana es un factor clave en el proceso de generar resistencia a las alergias.
Elixir elusivo
Muchos científicos están convencidos de que se pueden desarrollar tratamientos efectivos.
Varios estudios han tenido como foco a niños en áreas rurales y a niños en las urbes.
Expertos en inmunobiología en el Reino Unido y en Estados Unidos están explorando el efecto de los helmintos -también conocidos como anquilostomas parasitarios- en las respuestas alérgicas de personas.
Los ensayos clínicos están arrojando resultados prometedores.
Por otro lado, un estudio alemán expuso a ratones a microbios de corral. Cuando esos animales tuvieron sus crías, la descendencia desarrolló resistencia a las alergias.
Ese estudio indica que exponer a mujeres embarazadas a ese tipo de microbios podría proteger a sus hijos de futuras alergias.
Alergólogos como Guy Delespesse recomiendan probióticos, como los yogures, como una manera de introducir bacterias beneficiosas en el cuerpo.
Y la mayoría coincide en que la higiene no tiene que ser absoluta.
"No estamos diciendo que la abandonen por completo", explica Rook, "pero la atención obsesiva a hábitos equivocados de higiene deberían ser frenados. Si un niño llega a casa con las manos untadas de barro, es muy poco probable que eso cause algún daño. De hecho, hasta podría ser bueno".
Los expertos son optimistas sobre el descubrimiento del elixir inmunológico que se esconde en granjas y en el intestino de las personas en los países en vías de desarrollo.
El optimismo radica en la posibilidad de encontrar formas de entrenar a los soldados del cuerpo en el complejo arte de la guerra inmunológica.
"Será complicado aislar las moléculas activas y transformarlas en tratamientos", dice Rook. "Pero, yo creo que estamos en el camino correcto. Hay esperanzas para las futuras generaciones


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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Recibí por mail este artículo, de parte de un amigo.
No sé quién lo ha escrito, él también desconoce el autor ya que también lo recibió de otro.
He buscado el nombre de la autora mencionada y su libro, y sí existen, por lo que la información aquí recogida es de fuentes fidedignas.
La información lo es? No lo sé.
Quizás en el fondo todos "sabemos" (o "sentimos") la importancia de nuesto corazón en las decisiones que tomamos, en las cosas que percibimos.
Y quizás es por lo que aquí se plantea.
Demasiado es lo que ignoramos de nosotros mismos.
Poco a poco, algunos misterios van siendo develados.

LA INTELIGENCIA DEL CORAZÓN
Leyendo el libro de Annie Marquier, “El Maestro del Corazón”, encontré datos muy interesantes que quiero compartir con ustedes porque nos sirven para reflexionar profundamente en la esencia de nuestro ser y, quien sabe, encontrar una gran clave. Resulta que ahora los científicos nos dicen que el corazón es inteligente, que tiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado, que a pesar de que la materia del corazón es diferente de la del cerebro se descubrieron en él más de cuarenta mil neuronas, y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Y con todo esto parece que puede aprender, recordar e incluso percibir.
Pero aquí no para la cosa. Los investigadores han puesto de manifiesto la existencia de cuatro clases de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro:
Neurológica, mediante la transmisión de impulsos nerviosos
Bioquímica, mediante hormonas y neurotransmisores
Biofísica, mediante ondas de presión
Energética, mediante interacciones electromagnéticas
Annie Marquier
Por la vía neurológica el cerebro del corazón puede influir en el cerebro de la cabeza, es decir, en nuestra manera de pensar y de ver las cosas, en nuestra percepción de la realidad y en nuestras reacciones, especialmente las emocionales. Empezamos a sospechar que cierto dominio emocional que vemos en ciertas personas excepcionales no procede del control que ejerce el intelecto; bien sabemos que ante las grabaciones del subconsciente, poco puede hacer el intelecto. Sabemos que tenemos que manejar nuestro cuerpo emocional, pero saberlo no es manejarlo. Y queremos seguir lo que dicen nuestros guías, o los libros de los Maestros, pero el intelecto no nos ayuda. Ahora los científicos nos hablan de otro cerebro, el del corazón. Otra forma de inteligencia que podríamos llamar la INTELIGENCIA DEL AMOR. Esa inteligencia que proviene del Maestro Interno, del Alma y que tiene su sede en el corazón.
Y nos siguen informando los científicos… en relación a la comunicación bioquímica del corazón al cerebro, se demostró que el corazón es el que produce la hormona ANF, que asegura el equilibrio general o “homeostasis” y uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés, en especial el cortisol. Además el corazón segrega su propia adrenalina cuando la necesita. También produce la occitocina, llamada la hormona del amor y la libera en grandes cantidades cuando nos encontramos en un estado afectuoso.
En relación a la comunicación biofísica, se ha observado una relación directa entre la presión sanguínea, la respiración y ciertos ritmos del sistema nervioso autónomo.
El libro
Y en cuanto a la comunicación energética nos dicen que el campo electromagnético del corazón es 5.000 veces más intenso que el del cerebro y más potente que cualquier otro órgano del cuerpo. Produce de 40 a 60 veces más bioelectricidad que el cerebro. Y lo más interesante es que el aspecto del campo magnético del corazón cambia en función del estado emocional. Cuando sentimos miedo, estrés, frustración, enojo, etc. se vuelve caótico; en cambio, cuando se experimentan emociones como la gratitud, la compasión, el perdón, etc. toma un aspecto ordenado y se obtiene lo que se llama un “espectro coherente". Este campo se extiende entre 2 a 4 metros alrededor del cuerpo, permitiendo a todos los que nos rodean recibir la información energética contenida en nuestro corazón.
El amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente que nos permite vivir desde el corazón, en unión con nuestra naturaleza divina en la profunda unidad con todo lo que existe. Observa como la fraternidad, la compasión, la bondad, el respeto, la creatividad y el genio creador, es decir, los pensamientos y sentimientos elevados son manifestaciones de la unidad en la que vivimos, mientras que las emociones negativas son manifestaciones de la separatividad.
Cuando vivimos reconociendo que somos uno con todo lo que existe, que no es otra cosa que ver a Dios en todo, los dos osciladores del cuerpo que son el cerebro y el corazón, vibran en perfecta sincronicidad y como consecuencia envían a todo el cuerpo órdenes coherentes, eficaces, inteligentes y totalmente adecuadas a las necesidades del momento.
¿Qué tenemos que hacer para despertar la inteligencia del corazón de manera que pueda tomar el comando de nuestras vidas?
Nos dicen los científicos que tenemos varios circuitos por medio de los cuales nos llega información que ocasiona respuesta en nosotros. El primario, que es completamente inconsciente, y nos permite salir huyendo de una situación de peligro sin tener que reflexionar. Luego el inteligente, que nos permite el razonamiento y el tercero, una mezcla de los dos, en donde los recuerdos del inconsciente se activan y producen reacciones que pasan por la corteza, “el inteligente” y ésta de alguna manera los justifica. El Maestro DK lo llamaría, pensamientos emocionales o kama manas. Ahora la ciencia nos presenta otro circuito que va del corazón a la cabeza y ahí está la clave. El cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza los centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas, este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad. Su inteligencia no separa sino que une, reconociendo en todo momento la gran red de vida en la que estamos todos. Es la conexión cósmica que la inteligencia divina nos ha legado para que podamos recuperar nuestro origen divino y nuestra sabiduría esencial. Es la forma de tener una mente iluminada, o como dicen algunos, “resplandor en el cerebro”.
¿Y cómo activar éste circuito? Viviendo desde el corazón. Cada pensamiento, cada emoción, presentarla primero al corazón y ver si está en armonía con el Amor que allí se encuentra. Hay que trascender los deseos personales y aprender a vivir según la intención del corazón, que es la intención de tu Ser Interno.
El impedimento mayor que tenemos hoy en día son las memorias grabadas en nuestro inconsciente que se activan cada vez que son estimuladas. Busca ser testigo de ti mismo, de tus propias reacciones para que puedas verlas, porque cuando se ven, se van. Para ello tienes que asumir la plena responsabilidad de tus emociones, agradables o desagradables, decidir no culpar a nadie por tus reacciones emocionales y reconocer que el verdadero origen de tus reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior sino en tu interior.
Hay un camino hacia el Corazón que ha sido anunciado por todos los Maestros, haríamos bien en recordarlo: Cultiva el silencio, haz contacto con la Naturaleza, vive periodos de soledad, medita y contempla, busca la verdadera belleza, vive con sosiego y quietud, cuida tu entorno vibratorio, recupera el sentido de lo sagrado, recupera la inocencia al no juzgar, reconoce las sincronicidades en tu vida, trabaja en grupo, coopera, vive con sencillez, escucha.
Ten presente que tu Corazón tiene una inteligencia superior, escúchalo y pregúntale cuando no sepas que hacer.
Una información para generar profundas reflexiones que conecten con el verdadero Ser.

"Lo que existe en la base creadora del genio no es una gran inteligencia ni mucha imaginación. Ni siquiera las dos a la vez. ¡Amor! ¡Amor! ¡Amor! He ahí el alma del genio".

Wolfgang Amadeus Mozart

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miércoles, 20 de octubre de 2010

¿INVADIRÁN NUESTRAS MENTES?

El futuro, si la tecnología y la ciencia son manejados por inescrupulosos ambiciosos de poder (como temo que suceda, como van las cosas), se muestra por demás escalofriante. Y si no lo creen así, lean esta nota, que me resulta, al menos, preocupante...

¿Es posible fabricar recuerdos?

(Por David Cuen para BBC Mundo)
¿O borrar memorias? ¿ha llegado la innovación digital al punto en el que se pueden crear recuerdos artificiales?
Hasta ahora estos temas han sido tratados sólo en la ciencia ficción. En "Eterno Resplandor De Una Mente Sin Recuerdos", por ejemplo, existe una empresa llamada Lacuna que se dedica a eliminar recuerdos que no son placenteros.
En un filme más reciente, El Origen (Inception, en inglés), los protagonistas son capaces de sembrar una idea en el subconciente de una persona.
Pero según Aza Raskin, Líder Creativo para Firefox de Mozilla y especialista en comportamiento de usuarios en internet, estas ideas podrían convertirse en una realidad gracias una combinación de publicidad y redes sociales.
"Tus acciones en el pasado son la mejor forma de predecir tus decisiones futuras. Tu pasado -o la memoria de tu pasado- siempre ha sido inamovible. ¿Y si no fuera así? ¿Qué pasaría si la gente de marketing pudiera entrometerse con tus memorias directamente en vez de tratar de insertar sus productos en tu rutina diaria?", escribe Raskin.
"Gracias a las investigaciones en psicología congnitiva y de comportamiento, sabemos cómo sembrar una idea. Es fácil. Necesitamos entender las fallas predecibles en la memoria humana e interiorizar sus ramificaciones", asegura en su blog.
Hasta ahora el auge de internet ha puesto de manifiesto el que los recuerdos persisten. Antes la gente podía olvidar su pasado o esconder recuerdos ingratos. Pero una de las características de las redes sociales y la web es que la huella digital de cada persona se vuelve prácticamente imborrable.
Pero Raskin cree que esto puede llevar a un "maquillaje" de memorias que podría ser aprovechado por la publicidad.
En una charla en la Universidad de Michigan el especialista enfatizó que las memorias pueden ser inventadas.
Como ejemplo recordó anécdotas como la de Beth Rutherford, una joven que recordaba haber tenido una infancia feliz. Pero tras un par de años en terapia comenzó a recordar cosas terribles, incluyendo abusos sexuales familiares.
Su vida cambió completamente. Pero se transformó aún más cuando análisis médicos revelaron que Rutherford era virgen. Tras otra serie de pruebas se determinó que las memorias que la terapia había revelado eran falsas, pero se habían sembrado en su subconciente. A esto se le conoce ahora como Síndrome de la Memoria Falsa.
Otros psicológos como Elizabeth Loftus han investigado aún más en este campo y descubierto que es posible hacerle creer a las personas que vivieron una experiencia que en realidad nunca ocurrió.
Basado en estas premisas, Raskin se atreve a predecir un futuro en el que las memorias se inventen en las redes sociales.
El éxito de estos sitios ha generado que una buena parte de los productos en internet se vendan o promocionen a través de recomendaciones de amigos. Por otro lado la publicidad se está volviendo cada vez más personal y la combinación de ambos factores puede desencadenar un nuevo efecto: publicidad en fotografías personales.
Raskin cree que las empresas se acercarán a los usuarios de sitios como Facebook y les ofrecerán retocar sus fotos -para que se vean más delgados o exitosos- a cambio de incluir publicidad en sus imágenes.
En la foto de una fiesta, por ejemplo, incluirían una marca de cerveza en particular o una pizza en específico.
El problema, dice el especialista, es que después de un tiempo los usuarios no recordarán que la imagen es falsa o los amigos presentes en la imagen asumirán como verdad que en esa fiesta bebieron esa determinada cerveza o comieron esa pizza en particular.
"Nuestro pasado personal y por tanto nuestro futuro serán reescritos por el mercado. Es tu experiencia de vida, patrocinada por Coca-Cola", afirma Raskin.
Para que esto ocurra, dice, se tienen que cumplir tres condiciones: a) que alguien nos solicite crear el recuerdo; b) que nosotros lo imaginemos vivídamente y ; c) que no tratemos de verificar que es real, sino que lo dejemos en el subconciente.
En "Eterno Resplandor..." el protagonista pregunta (al someterse al procedimiento) si sufrirá daño cerebral. El "doctor" responde: "Bueno, técnicamente hablando la operación es un daño al cerebro, pero es lo mismo que una noche bebiendo demasiado. Nada que vaya a extrañar".
Quizá, si la predicción de Raskin se convierte en realidad, todos suframos (en mayor o menor medida) en el futuro de ese "daño cerebral".


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sábado, 2 de octubre de 2010

El futuro según Google

Cuando era chica, las computadoras eran cosa de la tele (y no hace tanto que fui chica...) La película "La Guerra de los Mundos", con un jovencísimo Matthew Broderick interpretando a un hacker adolescente que metía la pata a lo grande provocando con su travesura que se viera amenazada la paz mundial en plena Guerra Fría, me parecía imposible en mi realidad argentina de provincia, donde sólo los muy ricos tenían quizás una computadora en casa, donde no las había ni por casualidad es las escuelas públicas (hoy aún son pocas las que las tienen), y donde un teléfono en casa era un lujo que los chicos no teníamos permiso de tocar. Hoy, mi sobrina de diez años hace cuatro que tiene su propio celular (el actual tiene pantalla touch, TV, conexión a internet, cámara de fotos y video y cámara web, mientras que cuando yo era adolescente un teléfono fijo con botoncitos era "lo más"...) En fin, los de mi edad (que no confesaré) saben bien a qué me refiero: El mundo ha cambiado vertiginosamente ante nuestros ojos, y hemos tenido que aprender muchísimo a gran velocidad, para no quedarnos atrás. Por suerte, la tecnología me encanta y la asimilo sin dificultad, pero muchas personas de mi generación tienen algunos problemillas... A ellos les digo que se preparen, porque aún no hemos visto nada. Sino, lean esta nota que publicó BBC Ciencia, donde habla el CEO de Google, empresa donde amigos me han contado que se trabaja maravillosamente, divirtiéndose, llevando juguetes a la ofi, sin presiones ni formalidades, "fluyendo". Google ha cambiado el mundo ("googlear" es una palabra que aparecerá en la próxima edición del Diccionario de la Real Academia), y tiene intenciones de cambiarlo aún más.  Seguiremos asombrándonos... La que sigue es la nota de Maggie Shield, de BBC. 


La visión del mundo de Eric Schmidt es que los habitantes del planeta en el futuro no se sentirán nunca solos, ni se olvidarán de nada, nunca se perderán, ni les faltarán ideas, jamás se aburrirán y quizá ni siquiera necesitarán conducir un carro, porque podrá conducirse solo.

Aunque esta última idea puede parecer una broma, el jefe ejecutivo de Google afirmó que "es increíble que dejemos a los humanos manejar vehículos. Es un error que los carros fuesen inventados antes que las computadoras".
Afirma que tener computadoras que naveguen las autopistas o las carreteras dejará a los humanos libres para hacer lo mejor que saben hacer en el interior de un carro: charlar o comer.
En el centro de esta nueva visión del mundo tan aventurera se sitúa, como no, la computadora.
"Estamos en uno de esos momentos claves en el mundo de la tecnología donde algo interesante está a punto de ocurrir", declaró el presidente ejecutivo de Google ante un grupo de empresarios, reporteros, analistas y blogueros en una conferencia de tecnología llamada TechCrunch Disrupt que tuvo lugar en San Francisco.
Transición
"Estamos en un momento de transición en la forma en que las personas usan las computadoras".
Schmidt señaló que una manera de describirlo o de pensarlo conceptualmente sería "construir una versión aumentada de la humanidad. Hacer que las computadoras nos ayuden a hacer cosas en las que no somos demasiado buenos y tener humanos ayudando a las computadoras en cosas en las que no son las mejores".
Esto incluye todo: desde ayudarnos a crear y gestionar listas hasta navegar por el mundo, pasando por mostrarnos las realidades que nos rodean, entretenernos las 24 horas del día o ayudarnos a estar en contacto con amigos y compañeros en línea.
El objetivo final sería, según Schmidt, asegurarse que todo el mundo tenga una vida más feliz.
Relevante
Algo central a esta cuestión es la información, que es, por supuesto, donde entra Google, como una compañía que organiza la gran cantidad de datos disponibles en el mundo para tratar de hacerlos accesible a todos.
En el futuro podríamos vivir una "realidad aumentada", pero la cuestión es si de alguna forma no la vivimos ya.
Según dijo Schmidt, el tráfico de búsquedas se triplicó a lo largo de la primera mitad de 2010 y Google alcanzó un nuevo récord con más de dos mil millones de búsquedas diarias mientras que YouTube logró el mismo número de visitas en un día.
Convertir esta información en algo relevante es lo que resulta cada vez más importante, afirma Schidmt, a medida que cada vez más computadoras filtran dirigen información que es personal para los usuarios basada en cuanto contenido quieren compartir.
En el futuro, remarcó, "podemos sugerir dónde ir la próxima vez, con quién encontrarse, qué leer... Lo que es interesante acerca de este futuro es que estará disponible para cualquier persona, no solo para las élites".
Futuro y presente
"De alguna forma Schmidt habla del futuro pero también del presente", afirma Brad McCarthy, que es el experto en tecnología de Google para el blog Next Web.
"Mi vida personal ya constituye una realidad aumentada de ella misma. Tomemos como ejemplo cuando volví a mi hotel ayer. No saqué ningún mapa sino que utilicé Google maps. El GPS del celular sabía exactamente dónde me encontraba y también lo sabía Google porque le dí el permiso para saberlo. Este tipo de comportamiento simplemente ilustra esta realidad".
Pero no todo el mundo está tan fascinado por la visión de Smichdt del futuro cercano. "No se trata de que las predicciones de Schmidt sean falsas o incorrectas: las semillas para ese futuro fueron plantadas hace mucho tiempo", afirma Tom Krazit que escribe sobre tecnología en el sitio web de noticias CNET.com.
"Pero Schmidt y Google nunca parecen entender cuánto asusta a la población cuando evangelizan sobre un futuro que le quita énfasis al papel de las personas en la vidas diaria. Y entonces se producen dos opiniones de Google: los que creen que la compañía está cambiando el mundo para mejor con sus esfuerzos por organizar la información y los que opinan que Google lo que realmente quiere es dirigir la vida de las personas desde sus computadoras, o más específicamente, desde las computadoras de Google. La verdad, como siempre, es algo a mitad de camino".
"Unfriend"
En 2009 la palabra más popular según el diccionario de inglés de Oxford fue "unfriend" Para Greg Tseng, cofundador de una red social llamada Tagged, "todas estas compañías están permitiendo hacer cosas que previamente no eran posibles, pero al final del proceso el usuario tiene que ser el que mantiene el control".
"Hay veces en que simplemente quiero desconectar mi celular y de todo lo demás y perderme en un bosque. Y no estar constantemente pendiente de mis actualizaciones de Facebook y de Google maps".
Lo que concuerda con un dato interesante: Schmidt reveló que en 2009 el diccionario Oxford de inglés notó que la palabra "unfriend" (deshacerse de amigo en una red social) fue la más popular del año.


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lunes, 13 de septiembre de 2010

INTERNET NOS HACE ESTÚPIDOS. O NO?

La evolución intelectual de las personas, el cambio en nuestras maneras de pensar, cómo van reacomodándose  las estructuras de nuestro cerebro y las conexiones que utiliza para optimizar el aprendizaje, son custiones que en La Guarida siempre nos han interesado. De hecho, hace un tiempo publicamos un artículo que decía que Internet podía estar haciéndonos más inteligentes. Hoy compartimos un artículo que dice lo contrario. Para analizar, y pensar cómo estamos cambiando nuestra estructura mental.

Los taxistas de Londres recurren cada vez más a la ayuda de sistemas de navegación por satélite para encontrar destinos.
(Por Dave Lee para BBC)

Imagine por un momento que se encuentra en Londres y que paró uno de sus emblemáticos taxis negros.
"¿Adónde vamos jefe?", le pregunta el taxista con el típico acento obrero del Este de Londres. Usted le indica la dirección."Sin problema. Déjeme introducir las coordenadas en mi navegador satelital..."
Suena impropio, incluso a fraude, que cualquier taxista de Londres que se precie de ello pueda pronunciar esas palabras. Después de todo, la habilidad de los taxistas londinenses para conocer todos los rincones y atajos de la capital británica es legendaria.Sigue siendo obligatorio superar un duro examen, denominado "El Conocimiento", antes de lanzarse a las calles de Londres.
Cerebro de taxista
Pero con el abaratamiento y la fiabilidad de la tecnología de navegación por satélite, un experto advierte que podríamos perder nuestra capacidad intelectual de recordar grandes cantidades de información, tales como las rutas más difíciles de la capital.
"La región de nuestro cerebro que almacena imágenes del espacio está bastante desarrollada en los taxistas londinenses", explica Nicholas Carr, autor de The Shallows: What the Internet is Doing to Our Brains (Aguas superficiales: lo que Internet le está haciendo a nuestros cerebros".
"Cuanto más tiempo de tu vida trabajes como taxista, más grande será esa parte de tu cerebro". Carr le dijo a Gareth Mitchell en el programa del Servicio Mundial de radio de la BBC, Digital Planet, que un estudio ya ha revelado que es preocupante cómo la tecnología está afectando a los taxistas. "Casi seguro que veremos una disminución, o incluso una desaparición, de esa cualidad especial en sus cerebros".
Ahora bien, podría alegarse que disponer de un sistema de posicionamiento global (GPS por sus siglas inglesas) que puede ahorrar meses de estudio para aprobar "El Conocimiento", así como hacer nuestros viajes mucho más fáciles, es algo muy positivo.
No es así, según Carr. La tecnología, y en particular Internet, tiene un efecto duradero en nuestro cerebro, alterando nuestra capacidad de realizar determinadas tareas.
Cuanto más simple, peor
En su opinión, cuanto más simples llegan a ser sitios web como Google, menos capaces somos de aprender.
"El (estudio) más interesante reunió a gente que no tenía experiencia en el uso de la Red a los que se les pidió que usaran Google sólo durante una hora al día, y que empezarán a realizar búsquedas y a navegar".
Los resultados mostraron cómo incluso un tiempo reducido de uso provocaba varios patrones de actividad cerebral. "Por un lado, muchas de las zonas del cerebro que toman parte en la toma de decisiones se activaron lo que significa que eso puede ayudarnos a mantener nuestra mente alerta, lo que es muy útil para las personas mayores". "Pero también se detectó el tipo de actividad que hace muy difícil concentrarse. Si siempre estás resolviendo problemas y tomando decisiones, no puedes tener la tranquilidad que obtienes cuando lees un libro".
La clave para mantener la concentración, indica Carr, es quizás ponerlos las cosas más difíciles, justo lo contrario de lo que intentan los diseñadores de software de todo el mundo que compiten por hacer sus programas más fáciles de usar que los de sus rivales.
Visión industrial
"Google tiene un punto de vista muy limitado sobre la manera en que deberíamos usar nuestra mente".
Google es el culpable principal, señala Carr.
"En muchos sentidos admiro a Google, pero pienso que tienen un punto de vista muy limitado sobre la manera en que deberíamos usar nuestras mentes". "Tienen esta visión industrial de que todo gira en torno a la manera más eficiente de encontrar esa información que necesitas". Añade que eso también se aplica a proyectos como Google Books, diseñados para llevar el conocimiento a una gran audiencia y para hacer el conocimiento del mundo más accesible. "Escanean sólo parte de los libros con la idea de que se convierta en más contenido para su motor de búsqueda". Lo que prevalece es la idea de la información abastecida en pedazos, como datos aislados. Cuando vas a una página de Google Books no te adentras en una narrativa prolongada".
Cortocircuito en nuestro cerebro
"Debemos preocuparnos de que cada vez nos queda menos espacio, como individuos, para actuar por nuestra cuenta"
En su libro, Carr cita un artículo del comentarista de tecnología Bill Thompson que describe un simple experimento por el que un rompecabezas debe ser resuelto usando un programa informático. Los estudiosos le dieron a la mitad de los participantes un "buen" programa, que les proporcionaba pistas, era intuitivo y les ayudaba a conseguir su meta.
La otra mitad trató de superar la misma prueba pero con un programa de software que no les ponía las cosas más fáciles.
"La gente que tenía el software menos amable con el usuario tenía que esforzarse para resolver el enigma y en consecuencia aprendió mucho más que aquellos que disponían del programa manejable", explicó Carr.
Meses más tarde, la gente que resolvió el rompecabezas con el software poco cooperativo seguían acordándose de cómo solucionarlo, a diferencia del grupo que tuvo a su disposición el programa que les ayudaba.
Carr concluye que este simple experimento indica que conforme los programas informáticos se vuelven más fáciles de usar, poniéndonos las cosas más fáciles, corremos el riesgo de perder la capacidad de aprender las cosas, "provocando un cortocircuito" en nuestro cerebro.
"Si tenemos en cuenta que cada vez somos más dependientes de programas informáticos para todo tipo de tareas intelectuales, desde la búsqueda de información, hasta nuestra socialización, debemos empezar a preocuparnos de que cada vez nos queda menos espacio, como individuos, para actuar por nuestra cuenta".



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