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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Senderos





Tiempos raros para mí, estos que según los convencionales calendarios ya terminan. 
Tiempos raros pero llenos de aprendizaje. 
Llevándome cada vez mejor conmigo, aunque sintiendo que cada vez encajo menos con “el afuera”. Sintiendo también que mi sendero no es el más fácil, ni el más bonito, pero es el mío, y que la decisión de cambiar el rumbo (o no) la tomo yo. Como la de no volver atrás, no repetir acciones de las que ya tomé lo que me era útil; esperar cada vez menos para no entristecerme por lo que no llega y sí disfrutar lo que aparece de sorpresa; saber que hasta las equivocaciones han sido aciertos porque las cometí con toda honestidad; y, sobre todo, saber que la gente que está en mi vida es increíblemente valiosa, con sus virtudes, sus defectos, sus dudas, sus buenas intenciones, sus mañas, sus sonrisas, y hasta… su mala ortografía.
Espero para mí que en los próximos pasos por este sendero encuentre algún tesoro (monetario, aclaro), que viene siendo lo único que me falta, porque lo importante lo tengo: familia, perros, salud, amigos, casa (en orden siempre aleatorio). 
Y que no me falten nunca los libros, la música, el cine y el cielo, que tanto miro.
Y a la gente que quiero le deseo lo que ellos deseen, pero sobre todo, lo que merezcan. Porque al fin y al cabo eso es lo que encontramos siempre, nos guste o no, en el camino. Más cerca, o más lejos. Entonces...
¡A caminar!



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martes, 20 de diciembre de 2011

2012

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El año que se inicia es quizás de los más publicitados, desde hace mucho, mucho tiempo atrás. Más de once civilizaciones antiguas ya hablaban de él, dicen.

Lo cierto es que nuestro planeta tarda un año en dar una vuelta completa alrededor del sol. Del mismo modo, nuestro sistema solar tarda unos 25 mil años (años más, años menos) en dar una vuelta completa alrededor del centro de la galaxia. Eso, los antiguos lo habían calculado con una precisión de la que los científicos más capaces de nuestro tiempo  no dejan de asombrarse. Al parecer, en diciembre de este año que comienza, se completa ese ciclo, una vez más.
Eso es todo lo que predijeron los Mayas, los Hopi, los Sumerios, etc. Ninguna de esas culturas predijo los fines del mundo de los que tanto hablan los que leen poco. Y entre esos que leen poco están, por supuesto, los productores de cine catástrofe de Hollywood, los productores de contenidos amarillos de TV, y cuanto alarmista se crucen por ahí, y toque de oído. El año que viene es, nada más ni nada menos, que una especie de “año nuevo galáctico”. Y como en todos los años nuevos, aún en los modestos años nuevos terráqueos, lo que se hace es una especie de balance, y una lista de propósitos y anhelos. Como esta vez se trata de un año nuevo importante, digamos, los propósitos podrían ser más grandes, más universales, más generosos, más éticos.
Y quién sabe, si nos esforzamos por cumplirlos, tal vez se haga realidad el sueño de un cambio de conciencia universal.
No sé cómo les sale el balance de lo vivido hasta aquí a ustedes, las personas que están cerca de mi corazón. Ni sé en detalle cuáles son sus sueños y propósitos para el futuro. Por supuesto, mi deseo es que todo sea como esperan, o mejor, como necesitan. Yo sé que el Universo sabe.
Por eso quiero pedirles que, al menos por esta vez, no piensen sólo en ustedes y sus seres queridos. Piensen un poquito más allá:
Piensen en todo el planeta, con sus animalitos, sus plantas, sus ríos, su cielo. Que es una manera de pensar en todos.
Y así, quizás, el futuro sea mejor.

Este 2012, pensemos en grande.




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